martes 10 de noviembre de 2009

"Barrio Sésamo" cumple 40 años.

Hoy, 10 de noviembre de 2009 se celebra en todo el mundo el 40 aniversario de la mítica serie de televisión “Barrio Sésamo” (Sesame Street) y no quería perder la oportunidad de dedicar desde este rinconcito virtual mi homenaje al programa con el que crecimos la gente de mi generación y que aún hoy en día, pese a la gran oferta de canales y programas de todo tipo se sigue emitiendo aunque haya sufrido una variación de formato, de horario e incluso de gustos alimenticios de algunos de sus más célebres personajes (hoy mismo he podido leer en un periódico de tirada nacional que Triki, el monstruo de las galletas, ha cambiado las galletas por zanahorias (debido a la obesidad infantil)… ¡¡alucinante!!).

El erizo Espinete y los niños del barrio.

Cuando oigo “Barrio Sésamo” viene enseguida a mi cabeza el barrio en el que vivía Espinete el erizo, Don Pimpón, Ana, Chema el panadero, Julián el quiosquero, etc.… Por supuesto, no hay ni que decir que ese no es el único formato de Barrio Sésamo, ya que antes hubo una gallina Caponata y un caracol Perejil, pero los recuerdo muy muy muy vagamente y más por haber visto algún fragmento en programas recordatorios de TV que por otra cosa. Yo crecí con Espinete, ese erizo rosa y testarudo (en cuyo interior se encontraba la actriz Chelo Vivares). El programa se emitía a diario en tve1 y años más tarde se pasó a La2, siempre en horario infantil (o al menos, lo que en aquellos años 80 se consideraba infantil, después de las 5 de la tarde para que los niños lo viésemos). ¡Qué tardes aquellas jejeje! Frente al televisor con el bocata de nocilla, inolvidables…

Don Pimpón.

Creo que el éxito del programa (que en España comenzó en 1976) le venía porque disfrazada de diversión y entretenimiento había detrás toda una pedagogía estudiada al mínimo detalle. Siempre aprendías algo, ya fueran los conceptos más básicos (arriba, abajo, dentro, fuera…), los números, los colores, y siempre con esa gracia de los personajes de Jim Henson (del que siempre me he declarado un fan incondicional) que supo crear su propio mundo y que al igual que pasa con Disney, perdura.

Después de “Barrio Sésamo” vinieron “Los mundos de Yupi, que también tuvieron su tirada… pero ya no era lo mismo. Actualmente le he perdido la pista al programa. Creo que emiten algo en canales por cable, pero no es el mismo formato.

¡Felicidades Barrio Sésamo!

sábado 31 de octubre de 2009

Noche en el Monte Pelado

Desde siempre me han gustado las historias de terror, ese género que te permite pasar miedo de forma controlada porque no se trata de algo que nos suceda en primera persona. A veces, basta con cerrar el libro o apagar el dvd para que se esfume, aunque en ocasiones el subconsciente nos puede jugar malas pasadas.

La historia de la que quiero hablar hoy, noche de Todos los Santos, es una historia oscura, terrorífica, maldita… Tiene su origen en una pieza sinfónica del compositor ruso Modest Mussorgsky escrita en 1867 basándose en un cuento de Nicolás Gogol, en el cual se muestra un aquelarre en el Monte Pelado (Kiev, Ucrania).

Disney, atraído por la espectacularidad de esta composición, llevó al cine con enorme maestría la pieza, incluyéndola en la aclamada “Fantasía” (1940). Las imágenes nos transportan a una noche en el Monte Pelado, pero no a una cualquiera, sino a la noche en la que Chernobog (demonio de la cultura eslava) despierta de su letargo y con un simple gesto, sume en las tinieblas al pueblo que vive al pie de su monte. Su alargada sombra cubre los cementerios, llenos de panteones y lápidas descuidadas y apiñadas. Ese gesto es más que suficiente para profanar las almas de todos aquellos que descansan en paz. Las formas fantasmales acuden al monte poseídas por la fuerza infernal que las anula formando un torrente de almas sin voluntad. Los espectros son de todo tipo, esqueletos de guerreros montando a huesos de sus caballos, brujas en su escoba, sudarios con los brazos en alto…


Una vez en el monte, Chernobog, con un simple gesto los transforma en seres grotescos y aberrantes formados por partes de animales. Son seres infernales y como tales no duda en lanzar con violencia a esas alimañas al mismo fuego del averno. El monte se ha convertido en el mismísimo infierno, con un cráter en su cúpula del que salen llamas que lo abrasan todo. De las llamas se forman bailarinas, mujeres de fuego que danzan delicadamente; pero el maléfico no permite belleza alguna en su rito de dolor y muerte, por lo que las transforma en seres viles y espantosos que lanza de nuevo al azufre.

Llega el alba. La noche toca su fin. La campana de la iglesia anuncia la pureza del día. Chernobog no tiene poder, se debilita, sólo la noche lo hace indestructible. Puede ver como las almas que no han sido arrojadas al fuego regresan a sus tumbas, a descansar bajo su impotente mirada. Él, repliega sus alas y se acurruca en ellas, transformándose en roca y formando parte del pico del Monte Pelado. Todo ha vuelto a la normalidad. Aquí no ha pasado nada.



Recuerdo su reestreno en el verano de 1990, por su 50 aniversario. Yo tenía 14 años Aquella tarde, mi hermano y yo, bajamos al centro de Alicante y nos metimos en el cine Casablanca, el primer multisalas por aquellos tiempos. Él entró a ver “Terminator 2”. Yo no tuve ninguna duda, quería ver “Fantasía” y fueron 2 horas en las que la música y los dibujos me transportaron por primera vez a otros mundos. No se olvida fácilmente esa experiencia de verla en el cine, con un sonido estereofónico y unas imágenes brillantes (según la crítica incluso en mejores condiciones que cuando se estrenó en 1940). ¡Fue un espectáculo único!

Feliz Halloween.
Animado

jueves 20 de agosto de 2009

Banjo, el gato vagabundo

Hace ahora 30 años, Don Bluth junto a sus compañeros Gary Goldman y John Pomeroy estrenaban su primer film de animación: “Banjo, el gato vagabundo” (Banjo, the woodpile cat 1979). La película, de apenas 27 minutos de duración fue gestada en el más absoluto de los secretos, utilizando para ello como estudio la casa y el garaje del propio Don Bluth y trabajando durante fines de semana y el tiempo de descanso que la factoría Disney les dejaba libre; puesto que en aquel entonces, el trío de amigos, trabajaba para Disney.

Fueron unos años intensos en los que el propio Bluth trabajó de día para Disney en películas como “Los Rescatadores”, “Pedro y el dragón Elliot”, “Tod y Toby” o “Un borrico para navidad”… las noches las dedicaban a “Banjo”. Pasados 4 años y medio el arduo trabajo dio su fruto, y lo cierto es que se nota el esfuerzo, la dedicación y el arte de esta pequeña joya “en la sombra”.

La historia de Banjo comienza en una granja, en Payson (Utah). En ella vive una familia de gatos formada por los padres y tres hijos. El benjamín es Banjo, que se dedica todo el día a hacer travesuras. Un día lanza a sus dos hermanas del tejado del gallinero para comprobar lo que oyó decir a un hombre “ cuando los gatos caen del tejado siempre lo hacen sobre sus cuatro patas”. Esto causa el enfado inmediato del padre gato que le da un minuto para buscar una vara con la que castigarlo.


Aprovechando ese lapsus de tiempo, consigue escapar de la granja enganchado en un camión de reparto que parte en ese momento hasta la ciudad de Salt Lake City. La ciudad para Banjo es totalmente nueva; semáforos, alcantarillas con ratas, bares… La primera noche cae una gran tormenta y termina durmiendo en una lata de conservas tirada en medio de un callejón. La nosltalgia se apodera de él. Pronto empieza a echar de menos a su madre, a sus hermanas e incluso a su padre. Es a partir de ese momento cuando con la ayuda de Pataslocas (Crazylegs), un gato callejero con mucho mundo vivido, intenta buscar de nuevo el camión que lo devuelva a su hogar.

Mi relación con esta película comienza allá por 1985, año en que se emite por primera vez en televisión, una navidad. Como ya he comentado en otros posts, en mi casa era normal que siempre hubiera una cinta de video beta preparada para grabar cualquier película que nos gustara (la pena es que siempre te perdías los primeros segundos de película hasta que decidías que la querías grabar). Pues bien, aquella cinta, que todavía hoy conservo aunque no puedo ver porque el vídeo pasó a mejor vida me ha acompañado durante mis últimos 25 años en innumerables tardes. En 1992 tuve la oportunidad de comprarla original, ya que fue comercializada por primera vez en sistema VHS por Tri-Pictures. Posteriormente, y gracias al DVD grabador la pude digitalizar y de hecho la sigo viendo de vez en cuando y disfrutándola con mis sobrinos. Mi pasión por esta película llega más allá, ya que mi afición por la animación me ha llevado a adquirir algunos bocetos a lápiz originales y acetatos pintados a mano que se utilizaron en esta película, que son, junto con otros cels de Don Bluth, mi mayor tesoro.

Hoy, navegando por la red he descubierto para mi deleite que se ha digitalizado para su comercialización por primera vez en DVD, y que con motivo del 30 aniversario de la película se ha editado con 2 discos. Uno de ellos con la película en dos formatos y otro con extras entre los que se incluyen entrevistas con Don Bluth, Gary y Jhon. Ahora sólo queda esperar que llegue a España, que ese es otro cantar.

viernes 31 de julio de 2009

Dos años...


Hoy cumplo 2 años en este espacio virtual; dos años desde que decidí lanzarme a contar públicamente todas esas vivencias personales que me reportan los dibujos animados de ayer y de hoy. Se que no representa ningún mérito; ¿quién hoy en día no tiene un blog?, pero para mi si que ha supuesto una forma de saber que no estoy solo en esta locura, que por muchos años que pasen esto me apasiona y me llena más y más; y que la gente a través de los buscadores encuentran información sobre películas “olvidadas” de las que no se habla en ningún otro sitio o de las que hay muy pocas referencias (me lo recordáis constantemente en comentarios en el blog o en mails). Y eso me hace feliz, porque es una forma de aportar “luz” a aquellas emisiones que no se han vuelto a repetir y que gracias al DVD estamos recuperando poco a poco (aunque aún queda mucho por editar).

Creo que los nacidos en mi generación tenemos mucho como nexo en común la televisión; una televisión por entonces educativa y llena de buenos programas en los que se tenía en cuenta al espectador y a quién iba dirigida cada emisión. Por supuesto que no se trataba de una televisión a la carta como la que podemos tener hoy en día, pero el hecho de que todos viésemos lo mismo nos unía también. Mucho del contenido de mi blog proviene de esa misma tele. Hoy en día para mí ha dejado de ser un elemento indispensable de no ser porque en algún soporte hay que visualizar las imágenes que uno elije. De lo contrario, prescindiría de ella.

Hoy, y para celebrar los 2 años con una novedad, estreno imagen. Es la imagen de mi mano derecha empuñando un lápiz de grafito y frente a una hoja en blanco, todo un reto al que me he enfrentado cientos de veces y seguiré haciéndolo.

Por último agradecer las 59.070 visitas realizadas a lo largo de estos dos años y recordar que todavía me queda mucho por ver y por contar.

Animado.

jueves 30 de julio de 2009

"UP", un soplo de aire fresco.


Hoy, 30 de julio, y adelantándose a los estrenos de los viernes, se ha estrenado “UP”, la última cinta de Disney-Pixar, y hoy, hace aproximadamente 20 minutos, vengo del cine de verla con mi padre y mi sobrina de 4 años y medio. Un buen equipo, tres generaciones unidas por una misma historia (abuelo, tío y sobrina) mientras nos hinchábamos a palomitas de azúcar y coca cola. Aseguro que no se necesita más para ser feliz durante una hora y cuarenta minutos.

Debido a lo reciente del estreno, no quiero hacer un resumen ni contar el argumento pormenorizadamente, simplemente plasmar mis impresiones inmediatas. La película me ha resultado triste, con un trasfondo nostálgico como es el hecho de añorar a un ser querido que nos deja para siempre. El coprotagonista, un anciano de 70 años (la otra protagonista es su casa) pierde a su esposa antes de cumplir un sueño que tienen desde niños: viajar hasta Sudamérica y montar su casa al lado de las cataratas Paraíso. Con el paso de los años, y aprovechando que lo van a desahuciar de su hogar convierte su casa en un dirigible con la ayuda de cientos de globos de hidrógeno que lo llevan surcando los cielos hasta su objetivo.

Pixar cuida los detalles al máximo, como viene siendo habitual. La película se puede ver en 3D (con gafas incluidas) o normal. Nosotros nos hemos decidido por entrar a la sesión normal. Los textos que aparecen en el álbum de recortes del anciano son en castellano (cada país tiene los suyos en su idioma), sin embargo, personalmente echo de menos que no se haya traducido el título como se ha hecho en otros países como Francia (-haut) o Alemania (Oben)… por poner algunos ejemplos (no os imagináis a mi padre o mi sobrina pronunciando el nombre, parecía que se habían tragado un hueso de aceituna, up, up, up…). Con lo bien que hubiera quedado llamarla “Arriba”, “En lo alto” ó “Por las nubes”. La verdad es que no entiendo esta moda de no traducir los títulos o traducirlos fatal (como cuando he visto el tráiler de “Tiana y el sapo” (The princess and the frog) aún no estrenada, se me ha caído el alma a los pies).

Por otro lado no querría pasar por alto el corto que precede a la película titulado “Parcialmente nublado” (Partly Cloudy), de un ingenio excelente y con un humor magnífico. En este corto se nos muestra que los recién nacidos no vienen de París, ni de semillitas varias... sino del cielo, concretamente de las nubes. Cada nube tiene asignada una cigüeña, la cual, es la encargada de repartir los retoños a sus respectivos padres. Dependiendo de la habilidad de cada nube por modelar bebés así serán los resultados… y “hasta aquí puedo leer”, jejeje. Os animo a que lo veáis en cualquiera de las webs que se encuentra disponible o en las salas de cine… yo le doy un 10.

martes 9 de junio de 2009

Feliz 75 cumpleaños Donald

Hoy, el pato Donald cumple 75 años desde su primera aparición en un cortometraje titulado La gallinita sabia (The Wise Hen) y que fue estrenado el 9 de junio de 1934. En este corto, la aparición de Donald es de personaje secundario, pero gustó tanto que pronto se convirtió en el objetivo principal de muchas de las aventuras animadas junto al rey de la factoría Disney; Mickey Mouse.

Desde este blog le rindo este pequeño homenaje a ese pato que nos ha hecho reír durante tantos años.

¡Felicidades Donald!

domingo 5 de abril de 2009

Ruy, el pequeño Cid

“Soy Ruy Díaz de Vivar, “el pequeño Cid” que tanta gloria y hazañas ha acumulado al ser adulto. Por mi se han interesado poetas e historiadores de todos los países durante 900 años. Merecía que alguna vez se intentaran reflejar las inquietudes, alegrías e ilusiones de mi infancia de la que nadie se ocupó porque… yo también fui niño”.

Este fin de semana he terminado de ver ésta magnífica serie que supuso uno de los regalos de cumpleaños de este año. Antes de comenzar a ver nada guardaba un vago recuerdo más por un álbum que tenía (recuerdo que había que recortar una esquina de las tapas de los yogures en la que aparecía la imagen de Ruy y pegarlas en una especie de hoja para conseguir los cromos) que por la propia serie en sí.

Teniendo en cuenta que fue la primera serie producida por BRB Internacional en el año 1980, y que cuando se emitió por televisión yo apenas contaba con 5 años… es comprensible que los recuerdos no fueran precisos, de hecho ni siquiera tenía clara la trama de la historia. Tras repasarla desde el ángulo que nos da la edad me ha sorprendido gratamente, aunque es cierto que hay actitudes y comportamientos de los personajes que sólo se entenderían situándose en la época (mediados del siglo XI, plena Edad Media).

La historia, contada en 26 episodios comienza en el pueblo de Vivar (Burgos). Allí viven tranquilamente una madre y sus 3 hijos, dos de los cuales no tienen buena salud. Ruy, el hijo menor, por el contrario rebosa vitalidad por los cuatro costados. Desgraciadamente para él, sus hermanos y su madre son trasladados a una aldea para recuperarse, su padre, Don Diego Lainez es llamado para servir al rey de Castilla y Ruy es mandado a un monasterio a estudiar (como todo hijo pequeño de la época). Estos planes rompen por completo el objetivo del pequeño Ruy que quiere hacerse fuerte como su padre y aprender en las fuentes de la propia vida para llegar a ser un perfecto caballero y entrar al servicio del rey.

La vida en el monasterio es una vida austera, monótona, llena de silencios y de rigidez… por lo que no tarda en hacer travesuras y romper la paz del lugar. Allí conoce también a su inseparable amiga Peka, una burrita que le acompañará en los viajes posteriores fuera del monasterio, ya que su estancia allí se ve obligatoriamente reducida; los frailes delegan la custodia del niño a sus tíos, que viven el campo con su primo Alvar. Al principio todo parece funcionar bien, pero Ruy tampoco se adapta a esa nueva vida porque él lo que quiere son aventuras y no una vida tranquila.

Durante su peregrinaje por la España de la Edad media conoce a multitud de amigos a los cuales ayuda desinteresadamente: Froilán (hijo del conde de Alcocer, al que enseña a luchar), Bermúdez, Martín el embustero, Jimena (a la cual confunde con el fantasma del Torreón del Gigante y que es el “amor” de Ruy), Abén (hijo del alcaide de Molina) y un sinfín de personajes que siempre quedan agradecidos con las hazañas de Ruy en su peregrinar de pueblo en pueblo; hazañas que nunca se atribuye sino todo lo contrario, no es nada ególatra.

En la serie se refleja muy bien el pillaje, el bandolerismo, el hurto y la picaresca de la época de la mano de tres personajes, hermanos y ladrones de profesión: Zacarías, Josafat y Dionisio que roban a Ruy su burra y todo lo que se ponga en sus manos haciéndose pasar por fervientes admiradores de las proezas de Ruy. A lo largo de la serie lo hacen en numerosas ocasiones. También se refleja muy bien el paisaje castellano, su vegetación, sus ríos… de forma que cuando lo ves estás viendo España, o al menos esa es la sensación que tuve desde el principio.

Los últimos cuatro episodios de la serie son muy intensos. En ellos se narra de una forma inverosímil como un niño es capaz de vencer al jefe árabe Texufín y todo su ejército e impedir el ataque al rey Fernando de Castilla. Ruy consigue derribar el estandarte árabe (en la tradición árabe cuando cae el estandarte, la batalla se ha perdido). A pesar de la gran hazaña, el rey le reprocha que ha sido muy osado el actuar sin permiso, sin la autorización real, poniendo en peligro muchas vidas incluida la suya (es en ese momento donde el espectador empieza a ver que para Ruy los medios justifican el fin). A pesar de todo, el rey decide que Ruy vuelva a Vivar a ver a su madre y que pasado un tiempo se incorpore a su servicio junto con su padre.

Se echa en falta saber qué pasa con sus dos hermanos, a los que no se vuelve a ver en toda la serie más que en el primer capítulo. En cuanto a las cosas que no me parecen razonables (a pesar de tratarse de dibujos animados) es que un niño de apenas 12 años vague solo por caminos inhóspitos, durmiendo a la intemperie, sin que ni uno solo de sus padres ni familiares vaya en su búsqueda. Por otro lado, la reacción de su madre al verlo después de muchos meses no es precisamente de alegría ni nada emotiva (que sí, que entiendo que hay gente que no muestra su sentimiento y en la época quizás menos, pero un hijo es un hijo y he visto mucha frialdad). Por supuesto, no hay ni que decir que si bien los nombres de lugares y personajes son totalmente reales, la trama de la historia es ficticia.

En general me ha parecido una buena serie, que recomiendo a todo el que quiera revivir la infancia o simplemente pasar un buen rato, ya que es muy entretenida y no se trata al espectador de tonto. Si bien es cierto que en ocasiones hay escenas bélicas y de lucha en ningún momento se llega a la obscenidad de la sangre ni a la violencia, simplemente hay que trasladarse a la época en la que la lucha por defender el territorio y la propiedad era una actividad cotidiana que no se llevaba a cabo a través de abogados sino espada en mano y cuerpo a cuerpo, por ello el entrenamiento era tan importante.

La última escena de la serie es muy original (para la época). En ella el propio Ruy niño va solo por un camino de noche y se encuentra con un caballero fantasmal (Ruy de adulto, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador) acompañado de 12 caballeros más. Apenas cruzan unas palabras en las cuáles explica que ha estado al servicio de varios reyes y que sigue vagando con su séquito en busca de conquistas (clara referencia a los destierros que sufrió a lo largo de su vida). Tras la breve pausa cada uno sigue de largo su camino, alejando presente y futuro de una forma sorprendente. Por un instante ambos se giran para mirarse de nuevo y Ruy ve sorprendido como el caballero tiene su misma cara de niño, es entonces cuando entiende con quién acaba de hablar. ¡Realmente surrealista!